Un territorio milenario, un cultivo de hoy.

Hay lugares donde la historia no se custodia en las vitrinas de un museo, sino bajo la sombra firme de las olivas y en el silencio de las piedras que coronan la montaña. Huesa Tacaña, en el regazo de Peña Rubia, es uno de esos parajes donde el tiempo ha ido dejando sus huellas sin prisa, capa a capa, desde los orígenes del ser humano en las tierras de Villena.

Mucho antes de que los primeros olivos hundieran sus raíces en esta tierra, estas laderas ya sabían del abrigo del hombre. Así lo atestiguan la Cueva Grande y la Cueva Pequeña, yacimientos prehistóricos catalogados y estudiados por el arqueólogo e historiador José María Soler, que revelan un poblamiento milenario en un entorno tan generoso como exigente.

No producimos un aceite aislado; embotellamos la esencia de un paraje con historia. Cada gota de nuestra cosecha conecta la memoria de un territorio ancestral con el rigor y la pasión de un trabajo bien hecho hoy.

"Cuanto más conocemos Huesa Tacaña, más claro resulta que nuestro
aceite no nace solamente de los olivos.
Nace de un territorio."